El Budismo y la ciencia

Eduardo Velásquez

Son tan extraordinarios los adelantos científicos de los últimos tiempos que la mayoría de creencias y tradiciones del pasado se han visto en apuros reconciliando sus dogmas teológicos y de fe con los llamados "descubrimientos científicos". Gran parte de la polarización espiritual que vivimos hoy en día, con los primeros brotes del fanatismo religioso por un lado y el materialismo empedernido por el otro, vienen de la dificultad en lograr esta reconciliación.

Los dogmas de fe siempre han sido dogmas de fe, intocables por la razón y muchas veces respetados por temor. No es raro entonces que muchos de los adelantos científicos modernos se perciban como una liberación del claustro medieval. Esto ha hecho que muchas personas abandonen sus creencias religiosas por la fe en la tecnología y los aparatos modernos, mientras que otros, viendo el deterioro palpable en la calidad humana, la corrupción y el materialismo de los "no creyentes" pretenden enarbolar las banderas de su fe sin mas razón que su fe misma. Este es el caso de algunos países musulmanes donde la veloz transición al mundo moderno ha causado una violenta reacción.

De una u otra forma todos hemos tenido que enfrentar este problema. Fuimos criados dentro de unas creencias y una tradición que difícilmente logramos poner a tono con la realidad de la vida moderna. Es indiscutible que la mayoría de jóvenes de hoy no sientan que la vida tenga un significado espiritual o por lo menos esto no es un tema central. El mayor porcentaje de nuestras preocupaciones se centran alrededor de nuestro bienestar material, lo que, junto con la pérdida de los valores espirituales está creando lo que algunos han llamado un "capitalismo salvaje".

¿Son estas las únicas alternativas que tenemos, el aferramiento a la fe ciega o el materialismo empedernido? ¿Son la ciencia y la religión irreconciliables? Creo que nadie se puede sentir contento en medio de esta dualidad. Los dogmas de fe son "demasiado" para nuestro "nivel de educación" a la vez que somos demasiado sensibles y espirituales como para vivir confortablemente en un materialismo mecánico.

Afortunadamente en los últimos decenios ha habido un acercamiento entre las "ciencias duras" como la física, tanto la cuántica como la relativista, y el misticismo oriental, en particular el budismo tibetano, que nos permite vislumbrar la posibilidad de aprovechar nuestros recursos científicos y tecnológicos a la vez que desarrollamos nuestro potencial como seres humanos. Sería estúpido pretender regresar al medioevo y mucho menos en la situación actual donde la sobrepoblación mundial nos exige cada día, mas y mas eficiencia. Pero sería igual de estúpido pretender que la tecnología sola nos pueda proporcionar la felicidad. Ya hemos visto, en los países mas desarrollados, donde la gente se está volcando en números cada vez mayores hacia la búsqueda de la espiritualidad, que la felicidad no sólo se consigue con el bienestar material. Hoy mas que nunca, la humanidad necesita enseñanzas que la puedan conducir mas allá de la presente crisis. Crisis que no solo se origina en la falta de recursos sino en el vacío espiritual que ha dejado el abandono de nuestras antiguas creencias.

Dentro de esta perspectiva veamos qué similitudes y que diferencias hay entre el budismo tibetano y la ciencia, cómo se pueden relacionar y qué tiene el budismo para ofrecernos.

Primero debemos entender que aunque el budismo sea una religión no-teista no niega la existencia de Dios. El no-teísmo budista se refiere a la no creencia en un Dios separado del mundo y creador de él. Esto es distinto a un principio absoluto o nivel absoluto que puede coexistir con el mundo de la forma. Este principio absoluto en el budismo no se ve como algo que exista separado del mundo o como la contraparte del mundo relativo sino como su aspecto existencial y total. Es decir, el mundo de la forma puede ser una ilusión, un reflejo que depende de muchos factores tal como el tipo de cuerpo y mecanismo de percepción del que disponemos, pero de ninguna manera podemos decir que esta ilusión no existe. El mundo es una ilusión, pero no es una ilusión el hecho de que tenemos esta ilusión. El sufrimiento es sufrimiento y la felicidad es felicidad, así se originen en una ilusión. No podemos descartar esta ilusión como si fuera "nada". ES una ilusión. Una absoluta ilusión.

Parecería en principio que considerar al mundo como una ilusión o un sueño lo despojara de su sentido espiritual o sagrado. ¿Como es sólo una ilusión que nos importa? ¡Si ud. sufre es solo su imaginación! Es fácil decirlo pero cuando nosotros somos los que sufrimos comenzamos a entender que no podemos hacer caso omiso de las leyes de causa y efecto. El hecho de que el mundo se considere como una ilusión no significa que pierde su carácter sagrado, pues existe. Es un milagro. Una sagrada ilusión.

Por eso, no se puede decir que el budismo sea ateo, a pesar de que su concepción del absoluto difiera del concepto clásico del Dios cristiano.

Asimismo, a la ciencia también tradicionalmente se le ha considerado atea y es posible que muchos de sus practicantes así se definan. Pero si miramos más detenidamente a sus grandes precursores vemos que aunque su concepción de Dios no es tampoco la del Dios cristiano, su motivación principal ha sido espiritual. Johan Kepler era un místico, Isaac Newton no solo fue uno de los más grandes físicos de todos los tiempos sino también un alquimista que dedicó tanto esfuerzo al estudio de la óptica porque estaba convencido de que la naturaleza del espíritu era la misma que la de la luz. Los escritos místicos de Leibnitz como la Monadología son ampliamente conocidos. Erwin Schroedinger (premio Nobel 1933), Louis De Broglie (premio Nobel 1929) y Max Plank (premio Nobel 1918) padre de la física cuántica también se hicieron conocer por sus escritos "metafísicos". Albert Einstein, tal vez el más grande de los físicos y un hombre de una profunda espiritualidad dice: "mientras que es verdad que los resultados científicos están mas allá de toda consideración religiosa o moral, aquellos individuos a quienes les debemos los mas altos logros creativos de la ciencia, estaban todos imbuidos de una profunda convicción religiosa... sin la cual difícilmente hubieran sido capaces de la devoción, que sola, permite al hombre sus mas altos logros".

Vemos entonces que tanto el budismo como la ciencia, aunque no comparten la idea tradicional de Dios están motivados por un sentimiento religioso tan profundo que difícilmente podría llamarse ateo.

Ahora bien, la definición budista de realidad, como "aquello que se puede experimentar" es similar a la fenomenología de los empiristas precursores de las ciencias. Seria ridículo hablar de algo que ningún ser sintiente pudiese percibir o experimentar. Incluso un hoyo negro que nadie puede ver existe en la medida que nos pueda afectar. Si su influencia de alguna manera no se ejerciere sobre algo que podamos medir, como por ejemplo las órbitas de los cuerpos celestes aledaños, los rayos de luz que pasan cerca de el o de alguna manera, algún instrumento, así fuesen nuestras emociones o sueños, no habría ninguna razón para decir que existe. En este sentido podríamos decir que tanto la ciencia como el budismo son experimentales a pesar de que el budismo lo sea a un nivel psicológico y la ciencia a un nivel objetivo.

Parecería en principio que se hablara de dos cosas diferentes, la experimentación subjetiva o psicológica y la experimentación objetiva o científica. Pero la física moderna empieza a descubrir lo que el budismo ha sostenido de tiempo atrás, que tal división entre sujeto y objeto es imposible. Tanto en la física relativista como en la cuántica no podemos hablar ya de una realidad independiente del observador. En la física relativista el movimiento del observador y en particular su aceleración en relación con el objeto observado hace que este cambie no solo en sus cualidades espaciales sino también temporales. En la física cuántica o de partículas donde el objeto que vamos a medir como por ejemplo un electrón es de un "tamaño" o una masa relativamente similar al instrumento más fino que podamos utilizar para medirlo, como por ejemplo un fotón en el caso de que lo pudiéramos ver, u otro electrón en el caso de un microscopio electrónico o cualquier otra partícula en el caso de un acelerador de partículas. El acto de medición o percepción afecta al objeto observado a tal punto que lo que se observa ya no es lo que existe. Dicho de otra forma, el acto de observar o medir a este nivel no se puede entender como un acto pasivo que no afecte al objeto observado. En el budismo se observa lo mismo pero desde el punto de vista de la experiencia inmediata, lo que observamos es lo que experimentamos y lo que experimentamos es el aparente objeto externo, es decir, no podemos diferenciar entre el que percibe, la experiencia o el acto de percepción y lo que se percibe como el objeto externo, o dicho de otra manera, sujeto y objeto son los dos polos de la misma experiencia, no pudiéndose decir de ninguno de ellos que sea otra cosa que la experiencia misma.

La asunción de que existe un mundo objetivo viene del hecho de que podemos compartir experiencias: porque usted lo puede experimentar y yo lo puedo experimentar y una tercera persona lo puede experimentar, asumimos que existe independiente de nuestra experiencia. Esto es cierto en la medida en la que hay más seres sintientes de características similares que pueden percibir lo mismo, pero esto no hace a la percepción mas real. Una ilusión no es mas real por el hecho de que sea compartida aunque así parezca. Todos vemos los colores de las cosas y pensamos que ellas "son" de ese color y sin embargo hoy sabemos que el "color" es un reflejo electromagnético, que en sí, no tiene ningún color.

La realidad en forma similar, para el físico moderno ya no está en la "cosa" o el "objeto externo" sino al igual que para el budista está en el "evento". Es la concepción de una realidad totalmente dinámica e interdependiente.

Ahora, en cuanto a la naturaleza de la forma el budismo habla de ella como un fluir de energías a la manera de un río. Creemos que el río está allí pero sólo es agua que fluye. El río nunca lo podremos encontrar pues no hay nada estático que se pueda llamar río, excepto, tal vez, la forma que mantiene.

Hasta acá pareciera que el budismo y la física tuvieran el mismo concepto de la realidad como una energía en movimiento, vibrando y interactuando consigo misma. Sin embargo, hay una gran diferencia en la forma como esta energía se percibe. Para el físico aunque esta energía es dinámica está "muerta", es "material" su funcionamiento es mecánico y provocado por un impulso inicial. Hubo una gigantesca explosión en el "pasado" lejano y esta energía todavía funciona. Para el budista, en cambio, la naturaleza de esta energía es la naturaleza de la conciencia, así sea que esté consciente o inconsciente. El hecho de que nosotros estemos dormidos o inconscientes no significa que no poseamos conciencia pues tenemos la capacidad de despertarnos, de la misma forma, la energía tiene la capacidad de despertarse, tal como lo hace en los seres sintientes. Para el científico en cambio la consciencia es un accidente de la materia (o de la energía). Tal vez un día, hace unos miles de millones años cayó un rayo en un medio propicio y los primeros aminoácidos se formaron, y de allí, en medio de innumerables mutaciones !Aleluya! !La vida! la conciencia nació. Uno se podría preguntar si esto es un extraño accidente del universo o si el potencial de despertar ya existía allí?

Todo esto quiere decir en términos prácticos que el budista tiene una concepción de la realidad que es orgánica, autosuficiente e inteligente. Con las características de lo que los científicos llaman vida: se forma, se multiplica, cambia y se desintegra. Para un budista una pregunta tal como: ¿Hay mas vida en el universo? Es absurda. El universo entero esta vivo.

En cuanto al concepto de espacio, el físico al igual que el budista no lo ve como un "contenedor" pasivo de la existencia, una especie de escenario tridimensional dentro del cual nos movemos, sino como una parte integral de la realidad. Por ejemplo, para un físico ya no existe el espacio "vacío". Así sea que consideremos el espacio intergalactico o cualquier otra región del universo siempre existirán allí fuerzas, como la fuerza de la gravedad. La fuerza de la gravedad esta presente en todas partes y ésta a la vez afecta a la luz y a la materia. Por ejemplo; si definimos una línea recta como el trayecto de un rayo de luz, en cercanía de un fuerte campo gravitacional el espacio aparecerá "curvo" por razón de la atracción gravitacional sobre la luz. De esta manera el concepto del espacio isomorfo y euclidiano que no ejerce ningún tipo de influencia sobre el objeto ha desaparecido como una abstracción que no tiene fundamento en la realidad. El concepto del "espacio" ha sido sustituido en la física moderna por el concepto del "campo de fuerza". Este "campo" no es la antigua noción del éter, una especie de substrato dentro del cual "nada" la materia, sino la materia misma. Los esfuerzos de Enstein en su teoría general de la relatividad eran los de poder expresar las distintas fuerzas de la naturaleza en términos de este "campo único". Las partículas subatomicas vendrían a ser condensaciones locales de este campo. En las palabras del mismo Einstein: "Podemos de esta manera considerar a la materia como estando constituida por las regiones en las cuales este campo es extremadamente intenso... No hay lugar en esta nueva física para el concepto de materia y campo pues el campo es la única realidad."

El budista ha sostenido esto desde la época del Buda Shakiamuni hace 2500 años. En el famoso Sutra del Prajnaparamita El buda dice: "La forma es el vacío y el vacío es la forma. La forma no es diferente del vacío y el vacío no es diferente de la forma". Este intercambio mutuo entre la forma y el vacío (energía o campo de fuerza, en la física actual ) es ya de conocimiento popular. La famosa ecuación E=MC2 indica la relación exacta entre la una y la otra. En los aceleradores de partículas es frecuente ver como dos partículas desaparecen en energía y otras distintas surgen de ella. El Buda, sin embargo, aquí en este Sutra no hace énfasis en lo uno o en lo otro. No nos dice que todo es vacío o que todo es forma o que todo surge del vacío sino que existe simultáneamente como vacío y forma. No es que del vacío surja la forma y la forma retorne al vacío sino que la forma esta vacía (de contenido inherente) y el vacío tiene forma (se percibe como algo concreto), co-emergen en forma simultánea.

En la física cuántica algo similar sucede. La luz por ejemplo a veces se manifiesta como "onda" electromagnética y a veces como "partícula" -fotón. Esta naturaleza dual de la energía o del campo es una de las paradojas que mas ha inquietado a los físicos, no solo el hecho de que la una se pueda transformar en la otra sino de que simultáneamente se pueden manifestar como energía y como partícula.

Ahora, el concepto del tiempo tampoco se considera, ni en el budismo ni en la física, como un parámetro independiente de la realidad. En la física, a través de la teoría de la relatividad, se le define como una cuarta dimensión en relación directa con las otras tres. En mi opinión este es un concepto muy difícil de entender intelectualmente pues dentro de la lógica del pensamiento racional presuponemos la independencia del tiempo. El pensamiento racional tiene su fundamento en la causalidad, la cual presupone un pasado, un presente y un futuro. Esta abstracción del tiempo es lo que en sí hace posible el pensamiento racional. La causa siempre es previa al efecto. Esta unidireccionalidad del tiempo esta tan profundamente arraigada en nuestro pensamiento lógico que nos queda casi imposible pensar que el tiempo no sea un parámetro independiente de la realidad. Para hacer un poco más de claridad en este difícil tema miremos qué significa la independencia del tiempo. Cuando nos imaginamos el universo y pensamos que "el tiempo le pasa", y esto lo hacemos cuando pensamos que hubo un momento de creación o un big bang y una evolución subsiguiente ya estamos asumiendo que el tiempo es independiente. Esa sensación del "correr del tiempo" como algo que sucede en forma simultánea y pareja para cualquier lugar del universo es en si la noción de independencia del tiempo. Lo contrario seria entender que el tiempo es "movimiento interno" y por ende, relativo.

Desde el punto de vista del físico el tiempo solo se puede medir con un "reloj" y no se puede garantizar que dos relojes iguales funcionen igual en sitios distintos o con velocidades relativas distintas. No existe un "reloj absoluto".

En la teoría de la relatividad se enuncian las relaciones entre movimiento y tiempo. El tiempo pierde su independencia y cosas como esta pueden suceder: a la velocidad de la luz el tiempo se "detiene", lo cual significa que un reloj (incluido el biológico) literalmente se detendría. ¿Cómo podemos entender esto? ¿Significa que la causalidad también se detiene? No cabe dentro de nuestra lógica racional.

Desde el punto de vista de la experiencia, que es el budismo, no podemos concebir el tiempo sin el movimiento. El tiempo siempre es una medida de movimiento, ya sea el péndulo de un reloj, la rotación de la tierra en relación al sol, las vibraciones de un átomo de cuarzo o el paso de un pensamiento o sensación en el flujo mental.

Ahora, si consideramos la totalidad de los fenómenos ya no podremos hablar de tiempo porque no hay nada externo que sirva como punto de referencia. ¿Tendría algún sentido decir que el universo se "envejece" o que el tiempo corre para adelante?

El concepto de eternidad en el budismo no es un interminable correr del tiempo sino el hecho de que la experiencia siempre ocurre en el presente, el presente siempre esta presente, eternamente, nunca nos hemos separado de él, el pasado y el futuro no existen, es solo el movimiento del presente, un recuerdo presente, una ilusión presente. El concepto de tiempo es solo una abstracción, un pensamiento. Pensar que el mundo "fue creado" en el pasado es absurdo, el mundo siempre se crea en el presente.

A veces pienso que el budismo tibetano seria un gran alivio para muchos físicos y filósofos que bregan en el laberinto de estas abstracciones. En el budismo no hay necesidad de entender. Entender puede ser conveniente pero no es un prerequisito para la experiencia. No tenemos que entender como nacemos, ni como crecemos, ni como morimos; simplemente lo hacemos. La ausencia del tiempo no solo es un concepto filosófico, es la realidad. Es mas fácil vivir en el presente que pensar en la eternidad.

De acuerdo con este análisis vemos que aunque los métodos del budismo y la ciencia han sido opuestos, la ciencia focalizandose en el mundo externo y el budismo en el mundo interno, han llegado a conclusiones similares. El budismo lleva a la practica, interioriza, "siente" lo que la ciencia empieza a descubrir intelectualmente. La ciencia ha venido a validar, a confirmar lo que los budistas han sentido de tiempo atrás. Esto no hace al budismo diferente pero sí nos puede ayudar a los occidentales a hacer la transición a un paradigma de la realidad enteramente nuevo. Una realidad dinámica, interdependiente, autocontenida, no creada, orgánica, e -inteligente, misteriosa y sagrada.

La verdadera importancia del budismo tibetano en la época actual no sólo está en estos argumentos filosóficos aunque ciertamente ellos nos demuestren que entre el budismo y la ciencia no hay conflicto alguno. El budismo hace uso de la ciencia, como una herramienta, como algo útil y práctico pero no pretende que ella nos señale el camino a seguir.

La verdadera importancia está en la diferencia de perspectivas. Aunque estas lleven a conclusiones teóricas similares son totalmente diferente en cuanto a la experiencia, a cómo se siente. El budista al experimentar con la energía interna lo hace "sintiéndola" mientras que el científico al experimentar con la energía externa lo hace pensando, imaginando, relacionándose con ella en términos de una medición, construyendo modelos.

En el budismo, la conciencia o nosotros, estamos en el centro de la realidad, en el centro del mandala. En la ciencia, estamos perdidos en la inmensidad del espacio, no sabemos si habrá más vida, más seres sintientes en esa inmensidad. Esta perspectiva científica es alienante e irreal. Acrecienta no sólo el sentimiento de dualidad y soledad externa sino que nos aleja también de nuestro propio corazón. Nos vemos como un objeto, un microscópico ser en medio del inmenso espacio. Es irreal porque no es la experiencia inmediata sino el producto de un análisis, un pensamiento. En la experiencia inmediata siempre estamos en el centro de la realidad, no como víctimas sino como los creadores. La conciencia es una consigo misma y no un reflejo analítico. Muchas de las enfermedades mentales hoy en día vienen de este sentimiento de alienación. Fuera de que la experiencia meditativa del budismo nos "centra" en la realidad y nos da el control y la responsabilidad sobre nuestro mundo, nos levanta en dignidad, aprecio y gratitud al ponernos en contacto con un mundo misterioso y sagrado, un mundo que no fue creado en el pasado y que ya esta dado, un mundo viejo, sino un mundo en proceso de creación, con muchas posibilidades, un mundo libre.

El budismo también va más allá de las ciencias tradicionales en el sentido de que las leyes de causa y efecto se extienden al mundo psicológico, el karma. Para la psicología occidental este paso podría ser tan significativo como lo fue para la física y la química empezar a entender que los fenómenos externos obedecen a leyes exactas.

Por todo esto no podemos decir que el budismo sea simplemente una ciencia espiritual, es más que eso. Utiliza la ciencia, estudia la causalidad, pero no con el simple propósito de elaborar teorías sino de aplicarlas para lograr la transformación humana que nos pueda conducir a una vida de plenitud y realización.

Dentro de este marco debemos entender los beneficios y las limitaciones de la ciencia y la tecnología y no pretender hacer de ellas una religión. La ciencia y la tecnología nos pueden proveer de poderosos métodos para lograr nuestros fines, pero no nos pueden mostrar el camino a seguir. Este sólo se puede discernir con el desarrollo de la visión y la sabiduría. La ciencia nos puede mostrar cómo se relacionan las cosas y así librarnos de mucha superstición pero no podemos confundir esto y pensar que la ciencia nos puede mostrar lo que la realidad "es". No podemos confundir el mapa con el terreno.

En conclusión podríamos decir que la ciencia y la tecnología pueden ser factores de liberación. Mucha de la esclavitud al trabajo físico se puede aliviar con tecnología dejándonos más tiempo para el desarrollo mental. Nos saca igualmente de la penumbra de la superstición y nos amplia el entendimiento de como se relacionan las cosas. Nos provee de métodos que, guiados con sabiduría, pueden ayudar a transformar rápidamente, nuestra vida.

Pero cuando una ciencia y una tecnología, que han sido desarrollada por mentes elevadas con un claro entendimiento de su funcionamiento y proceder, son puestas para uso masivo, pueden generar en un hombre primitivo y egoísta un sentimiento de prepotencia extremadamente peligroso. Seria mejor que las armas de la arrogancia, la envidia, los celos, la avaricia, el odio y demás, fueran las uñas y los dientes, que las modernas armas de hoy.

Es mejor tener sabiduría sin métodos que métodos sin sabiduría, pero mejor aun, tener los dos.